Algunos mitos y verdades sobre la impresión 3D

Hablemos un poco de mitos y verdades sobre la impresión 3D. Para ello nos vamos a basar en lo que circula por la red y nuestra propia experiencia con esta tecnología.

Mitos y verdades sobre la impresión 3d

En los últimos años se han llenado páginas y páginas hablando de la novedosa y revolucionaria impresión 3D y de como está cambiando el mundo y como va a instalarse en nuestras casas. Tanto se ha hablado que hasta nosotros nos hemos lanzado a trabajar con ella. Se han alabado sus numerosísimas virtudes y han surgido a su alrededor infinidad de negocios diversos. Nuevos fabricantes de impresoras, componentes y accesorios, servicios de impresión online, empresas de servicios relacionados con la impresión 3d e iniciativas más abiertas de investigación, como los movimientos Rep Rap, los Fab labs, las comunidades de desarrollo de software de diseño y control en código libre, los movimientos Makers, etc…

No cabe ninguna duda de que la impresión 3d está generando una gran innovación a su alrededor y nosotros, como diseñadores de objetos, estamos metidos de lleno en el proceso de aprendizaje y experimentación y adaptándonos a los beneficios e inconvenientes a los que nos enfrentamos a la hora de diseñar… pero, como suele ser habitual, no todo es tan bonito como parece a priori. Ni todo lo que se vende al público es como nos lo cuentan, nada nuevo por otra parte.

Impresora 3d Oitenta

En primer lugar, decir que cuando vemos noticias sobre impresión 3D e impresoras, estamos hablando de una forma concreta de impresión 3D low cost y de una tecnología que ya tiene más de 30 años, que es la impresión por adición. El funcionamiento de estas máquinas es bastante sencillo. Un cabezal situado sobre dos ejes (x, y) calienta un filamento de plástico hasta reblandecerlo y lo extruye como hacemos nosotros al apretar un tubo de pasta de dientes o como hacen las pequeñas pistolas selladoras de silicona.

Los ejes sobre los que se sitúa el cabezal, le permiten desplazarse con gran precisión por encima de una superficie plana, la bandeja, sobre la que va depositando el plástico. Esta bandeja se desplaza verticalmente (eje z) aportando el componente tridimensional a la impresión. Hasta aquí, nada realmente revolucionario…

Esta mecánica de la impresora, se controla a través de software especialmente creado para convertir los modelos diseñados en 3D en un lenguaje que dá las órdenes precisas a la impresora para “dibujar” el objeto que se quiere imprimir, capa a capa. Aquí es donde se empieza a complicar el tema.

Este software controlador de impresoras 3d, utiliza modelos creados en programas de diseño 3D, como pueden ser el 3d studio, rhinoceros, blender, etc.. y los transforma al lenguaje de la impresora. Pero es necesario controlar muchos parámetros, calibrar algunas características de la impresora según el objeto que se quiera imprimir y asegurarse de que todos los parámetros están correctamente ajustados. En definitiva, las impresoras 3D están aún muy lejos de ser dispositivos Plug and play.

No parece muy razonable augurar que en un futuro próximo habrá una impresora 3D en cada casa pues, si bien es cierto que los precios están bajando y haciendo que sea una inversión realmente asumible, el manejo es complejo y a veces frustrante y requiere unos conocimientos de diseño, materiales, software de diseño 3d y control de impresión que  resultan ciertamente tedioso de manejar al principio. Además requiere una gran inversión de tiempo en el proceso de aprendizaje y mucha paciencia… pero seguramente lo que para el usuario doméstico sería más frustrante es la velocidad. Una impresión en alta resolución tarda muchas horas en completarse, por lo que el proceso es bastante menos dinámico de lo que podría parecer y eso, si nada falla durante el proceso.

Es por esto que nuestra opinión sobre la tecnología de  impresión 3d, a pesar de ser totalmente positiva como diseñadores profesionales, no lo es tanto a la hora de considerar estas máquinas, como objetos de consumo para el gran público. Seguramente se llegue a ese punto en un futuro pero de momento consideramos que son otras las áreas de futuro en relación a la impresión 3d.

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