Cómo nos ayuda ensuciarnos las manos a ser mejores diseñadores

Que cómo nos ayuda ensuciarnos las manos a ser mejores diseñadores? De muchas formas… como diseñadores de objetos es importante ensuciarnos las manos y además hacerlo a menudo, porque:

En primer lugar, ensuciarnos las manos significa acercarnos de lleno a los materiales con los que vamos a construir nuestros objetos y a los procesos y herramientas utilizados para transformar y dar forma a esos materiales. El proceso de diseño siempre se empieza con alegría y creatividad, haciendo unos bocetos en una Moleskine y unos brillantes renderizados 3d fotorrealistas en los que, entre otras cosas, no existe la fuerza de la gravedad. Sin embargo en ningún momento de ese proceso, te has clavado una astilla o te has dado un suave martillazo en un dedo, ¡con lo importante que es eso!

Tanto materiales, como herramientas y procesos tienen sus particularidades, sus propiedades y sus complejidades. Meterse de lleno a trabajar en un taller en la creación de prototipos con nuestras propias manos nos permitirá comprobar si nuestros diseños, que hasta ahora no eran más que unos detallados planos se sostienen realmente y, más importante, si hemos seleccionado bien los materiales o si hemos diseñado correctamente teniendo en cuenta los procesos que tenemos a nuestro alcance.

El desarrollo en primera persona de los productos nos permite conocer a profesionales expertos en el trabajo con esos materiales que nos podrán aportar su experiencia y conocimientos de la materia, nos corregirán nuestros errores de diseño y, juntos, conseguiremos como resultado final objetos de alta calidad con un diseño y una realización cuidados al máximo. 

Tampoco nos vamos a engañar. Este trabajo de taller, solemos hacerlo por necesidad. Si queremos ver nuestros diseños convertidos en objetos más nos vale hacerlo por nosotros mismos. Sin embargo, además de la necesidad que resolvemos al hacerlo, estamos aprendiendo mucho sobre diseño y producción.

El conocimiento de los materiales nos permitirá que cada vez diseñemos mejor los objetos realizados utilizando esos materiales, reduciendo mucho la fase de desarrollo y corrección de errores y enriquecerá nuestra gama pudiendo combinar materiales y procesos que poco a poco van ampliando nuestro repertorio. Este proceso de aprendizaje continuo en el uso de materiales es algo que además hacemos con muchas ganas, porque no hay nada que nos guste más que ver nuestras ideas se convierten en realidad. Y da mucha satisfacción aprender y dominar nuevas técnicas.

Además, esta capacidad de producir por nosotros mismos nuestros objetos, nos permite ofrecer nuevos servicios a nuestros clientes de diseño y producción de objetos personalizados. 

Ensuciarse las manos, en sentido figurado, es algo importante en todos los ámbitos del diseño. Un diseñador gráfico que conozca de cerca procesos como la serigrafía o las diferentes técnicas de imprenta tradicional,  la impresión analógica o digital, podrá ofrecer una gama de soluciones más amplia que le enriquecerá como profesional. Un diseñador web con conocimientos de los lenguajes de programación o los nuevos requisitos dictados por el uso de dispositivos móviles, aportará a sus clientes un valor añadido que le diferenciará de un profesional más alejado del uso de herramientas accesorias a su profesión… en resumen, que si te dedicas a esto del diseño… como ya sabrás, más te vale estar continuamente aprendiendo y formándote y hacerlo con muchas ganas.

A nosotros nos encanta ensuciarnos las manos, ¿tu qué opinas?

 

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